Archivos para diciembre, 2011

Los medios de comunicación suelen convertirse en espejos trucados que devuelven falseadas imágenes del ciudadano. La lógica liberal no ha conducido a una comunicación participativa sino a la concentración, la centralización del poder emitir y la relativa uniformización de los mensajes en nombre de lo que pide la audiencia o de lo informativamente correcto.

Hay que retener el valor cultural de lo correcto como el determinante y a la vez justificante de lo que antes se llamaba autocensura. El lenguaje tiende a desdramatizarse y aveces pierde significación, porque así como la autocensura era el fruto de una corrupción del informador sometido a la falta de libertad ( antes de la Ley Fraga), lo correcto se impregna de positivismo, sobre todo porque coincide con lo que supuestamente demanda y por tanto necesita la audiencia.

Dentro de la cultura democrática hemos asistido a varios casos en los que la autocensura se enmascaraba decorreción. Un ejemplo claro fue un episodio en la lucha contra ETA, el caso Lasa-Zabala, antes y después de que este se convirtiera en la cuestión central de una lucha por el poder, que al parecer delimitaba en un bando El País y en otro el Diario16 (Período Pedro J.). Lo informativamente correcto había sido paliar antes la dureza de la información y luego llevarla a sus últimas consecuencias.

Los últimos conflictos internacionales, como IrakTúnez,EgiptoLibia, Siria o la cansina Afganistán, constituyen ejemplos valiosos de cómo la restricción informativa  se convierte en información correcta. En cada una de ellas, el poder político-militar rodeó el escenario de la contienda con un biombo que impedía la libre apropiación y transmisión de noticias, pero no hubo (ni hay, en el caso de Siria) campaña alguna de denuncia de estas restricciones porque coincidían con lo informativamente correcto: ayudar a que el Bien ganara al Mal, sin escandalizar con demasiadas cifras de muertos civiles. Sobre Afganistán, los medios de comunicación internacionales han reivindicado el derecho a imponer lo necesario a lo correcto.

Y lo peor es que cada vez la restricción informativa va a más; cuanto más libre nos creemos, cuanto más amplio (creemos que) es el panorama democrático internacional… Intereses empresariales y políticos, están por delante  de los informativos… Apenas quedan reporteros de guerra como los de antes ( Beirut ’76, el Chad, Bosnia…), ahora los corresponsales esperan en un hotel de 4 estrellas mientras llegan los teletipos de Europa Press…

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