Archivos para marzo, 2012

Tras los actos de conmemoración en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, podemos percibir la exigua evolución de nuestra sociedad (en general).  Muy poco nos diferenciamos de nuestros compatriotas “doceañistas”; y no precisamente en lo ilustrado ( que poco o nada teníamos) sino en lo primitivo, vulgar, ignorante…  Escuchando (quasi viendo) nuestra “televisión de calidad” (ahí podemos aglutinar todas las cadenas) he llegado a tal conclusión (que bien es verdad, se venía fraguando ab æterno)… Si durante el primer tercio del siglo XIX español, nos encontrábamos con un 80% de analfabetismo… poco o nada hemos cambiado 200 años después. Oiga usted, me dirán, ¡Qué exagerado!… Bueno, vale… es verdad que hoy en día saben leer y escribir… dejémoslo en ignorantes. Por supuesto, que la inquietud de aprender a superar y realizarse como persona, no es culpa del  alumno (pueblo)… sino de su maestro o tutor (Estado). Malos maestros son, si para justificar su fracaso acuden a las estadísticas de su metodología (medios de comunicación) y recitan: “Es lo que el alumno demanda”. Ante tal afirmación, es normal que en pleno 19 de marzo de 2012, con  todos los máximos representantes de los tres poderes del Estado, la televisión pública española (TVE) no retransmita en directo (ni en diferido) los Actos… Por lo que no hubo más opción que sintonizar nuestra televisión autonómica “de calidad”: Canal Sur (más conocida como: El rancho de Pepito Griñan y Manolito Chaves)… Siempre he pensado que un reportero es elegido por su capacidad  para adaptarse ante el evento a narrar ( documentación), pero veo que me confundí… Por lo que vi esa mañana, se trata de alguien que no sabe de qué está narrando, y que de vez en cuando va diciendo frases de hechos históricos que le van pasando… sin importar orden, veracidad… Otro capítulo aparte es el poco acertado discurso de Rajoy, en un acto que merecía cualquier cosa, menos electoralismo barato…

Después de la conmemoración de la Constitución de Cádiz, de las Cortes (San Fernando 2010) y sus respectivos documentales, reportajes…  al ciudadano de a pie, donde era la primera vez que escuchaba más de dos frases acerca del asunto, le da la sensación que la Cádiz ilustrada, cosmopolita de 1812 era el reflejo de la sociedad española de ese entonces. Nada más lejos de la realidad. Es como si juntamos a todos los libros en una habitación de la casa, y le llamamos a nuestro hogar biblioteca… El ambiente que se respiraba en Cádiz, no hacía gala a la sociedad española de aquel entonces. Y aun así, en ese Cádiz el 80% eran iletrados, por lo que la Junta de Regencia tuvo que contratar a pregoneros para leer la Constitución por las calles…

Respecto al levantamiento del 2 de mayo de 1808 , se ha querido ver en algunas de las formas que adoptó el movimiento popular un reflejo del primitivismo de la plebe y del carácter instintivo y violento de sus reacciones. «En muchos pueblos importantes ( Blanco White quien define la situación) la capa de patriotismo había servido de excusa para entregarse a la desdichada propensión que tienen los españoles del sur a derramar sangre y que deslustra sus muchas buenas cualidades». Bien es verdad que el objetivo de la ira popular eran normalmente los franceses; pero «la mayor parte de los asesinatos que nos contaron eran de españoles que con toda probabilidad debieron su triste suerte a envidias y venganzas particulares y no a sus opiniones políticas»… (No le recuerdan estas palabras a nuestra reciente Guerra Civil)… No dudo que hubo una mayoría de patriotas que se levantaron contra lo foráneo… pero también hubo algo de “dies irae”: un día de ira, de mala uva contra los desmanes y saqueos de los gabachos.

Pero será, finalmente, en manos de los diputados reunidos en Cádiz donde recaerá el protagonismo revolucionario. Los datos recogidos por Fernández Almagro permiten analizar la composición social de los padres de la Constitución de 1812. Había entre ellos 97 eclesiásticos, ocho títulos del Reino, 37 militares, 16 catedráticos, 60 abogados, 55 funcionarios públicos, 15 propietarios, nueve marinos, cinco comerciantes, cuatro escritores y dos médicos. Y al parecer ningún representante directo de la inmensa mayoría de la población, de los pequeños propietarios, arrendatarios o jornaleros del campo y de los artesanos independientes o trabajadores por cuenta ajena de las ciudades… Aparte que había diputados no conformes con lo redactado: de vuelta Fernando VII, sesenta y nueve diputados a cuya cabeza se encontraba Bernardo Mozo de Rosales entregaron el Manifiesto de los Persas, por el que se solicitaba  el retorno al Antiguo Régimen y la abolición de las Cortes.

Como bien dijo Pérez-Reverte, nos equivocamos de enemigo. Se debió combatir: primero al inmovilismo nacional representado por los fernandinos, y segundo al inmovilismo extranjero representado por el ejército inglés: quien con la excusa de ayudarnos, iba destruyendo la poca industria que nos quedaba, a su paso. Tuvimos que ser listos y dejarnos cultivar (en todos los sentidos) por las ideas del Imperio Napoleónico: Aire nuevo para esta triste tierra. Dejar asimilar las ideas ilustradas, crecer y aprender como nación, y una vez crecido, darles las gracias y hacer nuestra propia revolución, mandándoles a paseo pero con nuestra bolsa llena. Sólo hay que ver cómo remodeló Madrid Jose I,en tan poco tiempo… Esa España que pudo ser y no fue.

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