Posts etiquetados ‘crisis’

Un 24 de enero de  1965 falleció sir Winston Churchill, político, militar e historiador británico, Premio Nobel de Literatura en 1953. Sin lugar a dudas, una de las figuras clave del siglo XX. El “Último gran estadista”, y de los últimos en honrar el buen nombre de la política… En vida, fue amado y odiado a partes iguales,  pero antepuso los intereses nacionales ingleses sobre cualquier interés particular. Gracias a su gran carisma y oratoria, insufló la energía necesaria para “blandir” a la nación inglesa, tomando decisiones impopulares y difíciles, pero aún así necesarias… ¿Se imaginan a Rajoy o Zapatero en aquella papeleta? Si en la II GM a los ingleses les toca un Rajoy o un ZP en vez de un Churchill pidiendo sangre, sudor y lágrimas, ahora en Londres hablarían alemán… como diría Perez Reverte, con ese don de palabra, y de convencer, y de explicar, y de pedir sacrificios que Dios le ha dado… Un presidente amedrentado, cercado por hienas afanadas en su propio interés particular; un presidente insulso, sin carisma, incapaz de quitarse las migas de pan que hay en su pechera, para que las hormigas dejen de molestar; un presidente apocado y servil, títere “merkeliano” obcecado en cerrar todas las vías del barco (deficit), sin achicar el agua (invertir). El objetivo de todo barco, aparte de mantenerse a flote, es seguir su rumbo. De nada nos sirve quedarnos en mitad del oleaje, sin poder avanzar; si nos limitamos sólo a recortar y no se invierte en nada, qué será del país!?… ¿una república bananera?… Bueno, en muchos aspectos lo hemos logrado… No podremos progresar mientras existan políticos mediocres… esta “clase social” que nos ha llevado a la miseria… El problema no es sólo ellos, sino la masa social que arrastra; estómagos agradecidos beneficiados por la toma de posesión de sus benefactores. Sin ellos sería fácil volver “a tomar la Bastilla”… Pero seamos realistas, con nuestro ADN español jamás tendremos conciencia crítica y reivindicativa, sólo habrá pequeños rescoldos que defiendan su caso particular; somos insolidarios y sólo nos molesta el agua cuando entra en nuestra casa… Y lo que si es seguro… es que nunca tendremos a nuestro Churchill. politicosladrones

 

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“Llegará un momento en que tú, Francia, tú, Rusia, tú, Inglaterra, tú, Alemania, vosotras, todas las naciones del continente, sin perder vuestras cualidades distintivas y vuestra gloriosa individualidad os uniréis estrechamente en una unidad superior y constituiréis la fraternidad europea”. Así se expresaba Victor Hugo. Durante mucho tiempo sus palabras parecieron un sueño imposible; conflictos como la Gran Guerra, por ejemplo, en la que Europa se enzarzó en una refriega sangrienta, llevó a muchos a reflexionar sobre los medios de establecer una paz duradera. La propuesta que alcanzó mayor resonancia fue la del conde Coudenhove-Kalergi. En 1923, publicó un libro, Paneuropa, en el que defendía la unión política como medio para hacer oír la voz del Viejo Continente en el nuevo orden mundial. Le siguieron otros escalones europeístas, de mayor altura, hasta su culminación en 1995; los estados miembros de la Unión Europea acordaron la creación de una moneda común: el euro. Hoy, dicha moneda vive su peor momento; estamos al borde de su extición, ya que se cuestiona su viabilidad ante la caida de su cotización… Sus creadores se jactaron de la envergadura de su proyecto novedoso… nada más lejos de la realidad. Existe un precende en la Historia de una moneda única… y de su corta vida: christiana religio. Luis I el Piadoso (778-840) creó una moneda única, válida desde Frisia, en el norte, hasta la Marca Hispánica, en el sur de Europa, y desde Britania hasta los límites con los pueblos eslavos, en la frontera este del imperio carolingio. La christiana religio tuvo una existencia efímera (no llegó a los 20 años); sin embargo fue la única moneda en circulación en la Europa cristiana occidental. A pesar de que en todas las regiones se utilizaba la misma moneda, no existía unidad en cuanto a los modelos. Solo a partir del año 823 todas las acuñaciones empezarían a seguir un único modelo, el cual, con unas variaciones mínimas, se reproduciría a lo largo de todo el Imperio. En el anverso aparecía el nombre del emperador alrededor de una cruz, y en el reverso, la inscripción christiana religio rodeando la imagen de un templo clásico coronado con la cruz. Por primera vez, todas las regiones que se hallaban bajo influencia carolingia adoptaron, no solo el mismo tipo de sistema monetario, sino también la misma moneda. Dicho monopolio no alcanzó ni siquiera los veinte años, ya que tras la muerte del emperador las disputas entre sus herederos pusieron fin a estas acuñaciones (841).

La Historia es un péndulo, los acontecimientos se repiten camuflados en la diversidad. Esperemos que no se repita con el Euro, y que su  ciclo vital supere  a su precedente medieval.